martes, 23 de febrero de 2016

INCIERTO FUTURO



          Una patrulla se detuvo en la entrada del edificio de la institución encargada de la correccional. A tropes y empujones los jóvenes son bajados a punta de fuerza hasta la pocilga,  lugar, donde con grilletes son interrogados y documentados. La húmeda habitación rodeada de barrotes con unas bancas de cemento, sucias y malolientes   , se convierten en su lugar de detención.
          Ninguno de los jóvenes se conocen entre si, pero las circunstancias de su pena son a todas luces similares. Cayeron por el mismo motivo.
“ Tras los harapos de caites y pantalón de manta Gamaliel mete su cabeza entre sus ásperas manos meditando:
          Arrastrando los pies descalzos, recorre lentamente los caminos de la tierra, abrumado por tanta pena y agobiado de los pesares de la vida, camina con las manos entre las bolsas en las alforjas contempla el vacío de la incomprensión, los sinsabores de la pobreza, la desabrida incapacidad de salir adelante.
          Pensaba: que había hecho mal, incomprendido tal vez, mostrando su ineptitud la que no le me había dejado deambular en un camino recto de  existencia, por ratos la conciencia le hacía de congoja sin sobreponerse a todas estas vicisitudes cuando se amarraba a lo poco de intelecto que había superado en los dos o tres años que repasó en la escuela.
          En su memoria recordaba los escapes que protagonizaba para fugarse al monte, las excursiones que en unión de los mal cabrestos de sus compañeros de infancia, le recortaban los días hábiles de las clases,  aunado a la poca asistencia de la maestra y el poco interés que se reflejaba en la actitud de los padres que de cuando acá se recordaban que existía.
          De plano Qué? podía pedirle al seso que apenas había cultivado, incitaba algo mas que el oficio del padre, azadón y piocha.
          Cierta mañana optó por fugarse y hacerse compañía de un grupo de adolescentes vagos que lo instruyeron en las cosas de la vida, empezando por pequeños asaltos, fumar la mariguana, hasta llegar a envalentonarse con una pistola para amenazar transeúntes, camioneteros y mas. Llegó a una Clica cuyos integrantes, encargados de cobrar extorsiones, le impulsaron ponerle el cañón de una arma en la cabeza de un transportista y mas tarde ha disparar en contra de una ruletero para hacer efectiva la amenaza del cobro de una extorsión.”
          Mientras tanto el otro sujeto, quizás mejor vestido, pantalón de lona, tatuajes al por mayor, aretes en las orejas, dejaba escurrir entre sus humores las sombras de una lágrima mientras imaginaba esas caída de fondo con arrepentimiento tardío:
          “Mas allá de la esquina,  de pronto caminaba con su traje de primera comunión, zapatos lustrados, peinado a la última y con un cuaderno bajo el brazo mientras asistía a la escuela. Observaba como un grupo de jovencitos le hacía bulling a los mas pequeños y aspiraba a ser miembro de esos grupos de presión, la pandilla. Esas tontas ideas que para luego se disipaba en una nube de irresponsables acciones, que lo llevaron a convertirme en el patojo desaliñado, cubierto de ropa cool, que hacía lo que le venía en ganas, se inició con tatuaje en los brazos. Actitud devastadora de antisocial con congojas que arrastraba las penas a flor de piel, inmerso en la fatiga de un cuerpo de problemas, amargado con las drogas y la sensación de chico bien que descansaba en los pesados actos de irraciocinio que le habían echo caer en lo mas bajo de lo ingrato y vil de este mundo.
          Los vicios le habían dotado de esa imagen decadente, mas que la zalamera manera de enfrentarse a la vida, teniéndolo todo, dinero, estudios cuanta cosa que lo hacía sentirse el amo del mundo. Apenas había logrado superar la escuela primaria pero las influencias de la tropa que lo había reclutado en los arrabales de la colonia donde vivía. Lo hacían sentirse macho, con el poder que te da una arma o una fisga, poniéndole a la mariquita y al polvo blanco que le enervaba haciéndole experimentarse en la cúpula del mundo.
          La conciencia, no se donde la había dejado tirada al no tener un freno a las travesuras de muchacho alejado de la irrelevancia del rol de familia y la disociación de un hogar desintegrado le habían impulsado a su yo aventurero a dar pasos trastrabillando en la falta de entendimiento, que le alejaron del sentido común, convirtiéndome en parte de una banda de desadaptados que en jauría gozaban de delinquir como un juego de adolescencia. De plano un cerebro virgen que no había encontrado ni un consejo para saber cultivarse, machacado por drogas y un desafortunado machismo de grupo impulsado por el ejemplo de una paternidad irresponsable. Ahora se daba cuenta de tantos gritos de conciencia que le había rebotado en la mente sin penetrar.”

          Se encontraba en una verdadera cloaca retorciéndose los dedos y lamentando su incorporación estos avatares. Robos a mano armada, extorsiones a gran escala, violaciones en jauría a jovencitas escolares a las que hacían atractivas ofertas en zarabandas de licor y estupefacientes.
          Ya inmerso hasta el cuello se vio metido en el sicariato y empujado a asesinar a figuras relevantes de la sociedad. Pero un día cayó, fue abandonado por las pandillas que los impulsaron, allí ya no hubo compañerismo ni camaradería, estaba por su propia cuenta.
          Ambos enfrentaban su Incierto futuro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario