La
vi aparecer con sus largos canelones, su indumentaria de hermosa e interesante
jovencita, su pequeño paraguas que pendía de uno de sus brazos y el exquisito
sonido del roce de sus fustanes de seda, me robaban la mirada y el suspiro.
--- Buena noche señorita Patricia,
que guapa se le ve hoy.---
La chica se sonroja, pero responde
con una sonrisa:
--- Buenas noches joven caballero,
que lo trae por aquí?---
---Atraído por chicas linda como
usted y el hermoso ramillete de rozagantes campechanas, que repasan las calles de esta
fresca tarde de primavera---
--- Esperando a alguien en
especial?---
--- Claro que no, estimo que ya
encontré a la reina de mi corazón… Si, a
la luz de mis ojos y prenda de mis sueños---
--- Que galante, favor que usted me
hace.---ocultando con su mano una sonrisa de picardía.
--- Me gustaría acompañarla, hasta
la hora del concierto, si no le
incomoda?---
---Claro que no, sería un gusto.---
---El gusto y el honor es mío.--- se
acerca y le susurra al oído--- la puedo tomarle del brazo?---
--- Sin que
eso represente un compromiso, pues bienvenido.---
Las
niñas mas intrépidas, se acercan hasta donde se encuentran los adolescentes, muchachos que por ser mas
cortos carácter se juntan como indiferentes, con sus manos dentro de los
bolsillos, observando de reojo a las chiquillas que deambula por su vecindad,
que les dificulta un impulso al tratan de abordarlas.
---Chicos buena noche, porque tan
apartados, no les gustaría participar aunque sea para jugar una ronda de tejo?---
vocifero un joven.
Un
poco sonrojados de corto ánimo se miran entre si y haciendo fuerza de grupo, se
encaminan hacia el punto de reunión, unos de brazos cruzados y otros un tanto
mas alejados del círculo, como no muy convencidos. Alguien toma la batuta sobre
la planificación de los juegos a realizar. El salto sobre un cuadrado, el golpe
de las canicas, el del zopilote o el salto de la cuerda. Se organizan los
grupos y al compás de la música se producen las actividades, acompañados de la
bulla y amplias risas del conglomerado.
Una
chiquilla a caído al suelo al enredarse en la cuerda, sin mayores consecuencias
se levanta auxiliada por sus compañeras, quienes le sacuden su vestidito de
paletones y ancha moña. La pelota plástica de colores ha ido a parar en uno de
los jardines al rebotar en la cabeza de un transeúnte, rechazada por uno de los
participantes. Todo vuelve a la normalidad.
Diego
espera con la debida paciencia junto a la joven, quien la tomó de la mano por
el momento de pánico al desaparecer la luz. En su actitud nerviosa le clavó las
uñas en la mano y además se acomodó junto a su pecho. Un tanto incómoda se
retiró pidiendo disculpas por su actuación.
--- No tenga pena, sin embargo
fue muy agradable haberla cobijado en mi pecho.---
Levanta
su rostro lleno de angelical bochorno, y trata de huir del lugar, prendida aun
de la mano, que no deja que se vaya, por lo que la atrae y sin mas ni mas le
deposita un enorme beso que la hace reaccionar volteando su rostro que muestra
una sonrisa inocente, en una inesperada despedida.
---Buena noche, Diego, hasta otro
día…---
Corre sin esperar
respuesta, hacia la banqueta de la esquina donde se detiene por un momento,
voltea a ver y con facies de ilusionada lanza un adiós con el movimiento de su
mano.
El
joven sorprendido se estaciona y trata de alcanzarla, pero ella desaparece a lo
largo de la calle aledaña, responde con un suspiro y atina a levantar la mano
para devolver el saludo.
Un
carruaje se desliza por la avenida que se oculta en el paso de la noche,
anunciando la finalización de la jornada tras los repiques de las antañonas
campanas de la parroquia aledaña. Ella desapareció en medio de la bruma…
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