miércoles, 5 de agosto de 2015

SALAHADIN



Salahadín el árabe poderoso
Partió las arenas del desierto.
Desde Damasco, con su sable milagroso,
Con miles de soldados en fiero concierto
Conquistar a Jerusalén su gozo.

Cruzó el Jordán, ilusionado con intriga rencorosa 
Con un ejército de hombres de temeridad famosos,
Asedió a los habitantes de la ciudad religiosa
Apostando en contra de cristianos valerosos.

Sarracenos, árabes de allende del desierto 
Marcharon contra Balduino, “El leproso”,
Destruyendo reinos, tierras en campo abierto
Contra Guido de Lusignan, el infame menesteroso

Al encuentro con los cristianos, vino,
Cruzados de todos los reinos y naciones
Portando el estandarte de la cruz del divino.
Hordas de Templarios con Papales bendiciones

Jerusalén, fortín de la discordia del mundo, sin fin.
Desde los Romanos, infieles, Judíos y cristianos
Cuando despilfarran el Reino, ante Mahometanos, y
Salahadín dirigió sabiamente la batalla de Hattin

En cruentas batallas y matanza hiriente
El Islam se mostró como el poderoso vencedor
Extendiendo su Damasco al resto del oriente
Belian de Ibelín con argucia protege con su honor

En el sitio de la ciudad Santa, previendo aniquilación
Entrega su rendición a los hombres de Bagdad,
Salvando a su pueblo de esclavitud y destrucción
Abandonar el sitio, por Salahadín en acto de bondad

Diezmados viajan a Trípoli, con Sibila Reina por herencia
Hasta que los ingleses retoman a la Tierra Santa
Contraatacando a los invasores con nuevas incursiones
Pero Jerusalén se mantiene por el Islam en sus manos.


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