El estilizado gato deambula tomado de la mano
de la pálida luna,
con estirones y remilgos se mueve sobre las
mojadas tejas,
Maullando en el sereno deposita su pereza
vespertina
en el trayecto de las húmedas cornisas,
que suda el amanecer de nubarrones.
La sombra de la mañanera concertina
se desarrolla en las copas de los árboles,
donde los dormitorios de los pájaros se
sacuden en parvadas
revoloteando el infinito que traen los
recuerdos de la primavera.
El desperezado solito se madruga de su
soñoliento paisaje
mientras ausente durante su vuelta al mundo.
Asoma.
En la fuente de tres copas se han aglomerado
los pajarillos
dulcemente se hacen merecedores de un chapuzón,
para recordarse de las orejas de las mariposas,
mostrando erguidas sus antenas, se estiran en
los pétalos
admirando las mieles del corazón de sus
pistilos.
La mañana se ve acompañado con el canto de los
gallos
que sacuden sus alas y afinar el gaznate,
sale imponente a correteas a las gallinas
que rascan acuciosas en búsqueda del suculento
desayuno
y el llamado de sus polluelos..
El gato se ha acomodado bajo el viejo sillón
Para reposar después de sus paseos nocturnos,
remeda con ronroneos, al enroscarse para
encontrar nido,
lame su cola y acicala sus garras para entrarle
al sueño.
entrar en el reposo para maullar y repetir su
ronda de la noche