miércoles, 5 de agosto de 2015

PASEO DE GATO



El estilizado gato deambula tomado de la mano de la pálida luna,
con estirones y remilgos se mueve sobre las mojadas tejas,
Maullando en el sereno deposita su pereza vespertina
en el trayecto de las húmedas cornisas,
que suda el amanecer de nubarrones.

La sombra de la mañanera concertina
se desarrolla en las copas de los árboles,
donde los dormitorios de los pájaros se sacuden  en parvadas
revoloteando el infinito que traen los recuerdos de la primavera.
El desperezado solito se madruga de su soñoliento paisaje
mientras ausente durante su vuelta al mundo. Asoma.

En la fuente de tres copas se han aglomerado los pajarillos
dulcemente se hacen merecedores de un chapuzón,
para recordarse de las orejas de las mariposas,
mostrando erguidas sus antenas, se estiran en los pétalos
admirando las mieles del corazón de sus pistilos.

La mañana se ve acompañado con el canto de los gallos
que sacuden sus alas y afinar el gaznate,
sale imponente a correteas a las gallinas
que rascan acuciosas en búsqueda del suculento desayuno
y el llamado de sus polluelos..

El gato se ha acomodado bajo el viejo sillón
Para reposar después de sus paseos nocturnos,
remeda con ronroneos, al enroscarse para encontrar nido,
lame su cola y acicala sus garras para entrarle al sueño.
entrar en el reposo para maullar y repetir su ronda de la noche 

SALAHADIN



Salahadín el árabe poderoso
Partió las arenas del desierto.
Desde Damasco, con su sable milagroso,
Con miles de soldados en fiero concierto
Conquistar a Jerusalén su gozo.

Cruzó el Jordán, ilusionado con intriga rencorosa 
Con un ejército de hombres de temeridad famosos,
Asedió a los habitantes de la ciudad religiosa
Apostando en contra de cristianos valerosos.

Sarracenos, árabes de allende del desierto 
Marcharon contra Balduino, “El leproso”,
Destruyendo reinos, tierras en campo abierto
Contra Guido de Lusignan, el infame menesteroso

Al encuentro con los cristianos, vino,
Cruzados de todos los reinos y naciones
Portando el estandarte de la cruz del divino.
Hordas de Templarios con Papales bendiciones

Jerusalén, fortín de la discordia del mundo, sin fin.
Desde los Romanos, infieles, Judíos y cristianos
Cuando despilfarran el Reino, ante Mahometanos, y
Salahadín dirigió sabiamente la batalla de Hattin

En cruentas batallas y matanza hiriente
El Islam se mostró como el poderoso vencedor
Extendiendo su Damasco al resto del oriente
Belian de Ibelín con argucia protege con su honor

En el sitio de la ciudad Santa, previendo aniquilación
Entrega su rendición a los hombres de Bagdad,
Salvando a su pueblo de esclavitud y destrucción
Abandonar el sitio, por Salahadín en acto de bondad

Diezmados viajan a Trípoli, con Sibila Reina por herencia
Hasta que los ingleses retoman a la Tierra Santa
Contraatacando a los invasores con nuevas incursiones
Pero Jerusalén se mantiene por el Islam en sus manos.


LIRICA Y BELLEZA




En las arcas del infinito
Coloqué la luz de un canto
Lo propuse como un encanto
Con mi pincel de granito

Volé de fantasía,
Al encuentro de las musas
Escribiendo sin excusas
Con esa gracia mía.

Recuerdos imperecederos
Historias de pintas en flor
Épicas trovas de amor,
Que plasmé en tus senderos.

Estoicas aventuras de bravura
Belleza en líricas damiselas
Entre duetos y zarzuelas
Acuarelas sin censura.

Virtual y alta copla de altivez
Describiendo el don de tu belleza
Lo sensual de tu grandeza
Lo exquisito de tu desnudes.

Palidecieron las estrellas
Al ver sin asomo de paciencia
Esa belleza tan intensa
En ramillete de doncellas

Eres claro en el azul del cielo
Espuma en olas del mar
Poesía en lienzo de pintar
Y tesoro en  suave terciopelo

Donde pudiésemos encontrar
Alma tan dulce y de sentimiento
Con sus alas extendidas al viento
Que nos dibuje mujer para amar.