jueves, 22 de marzo de 2012

CHARLA CON LA MUERTE.



Te encontré, justo en entraña
En el vaho, de la oscuridad
Los ojos secos en profundidad
Pálida túnica, filo de guadaña.

Viste de enfermo, mi lecho
Atizando en fuego a distancia
Imagen, dolor de  permanencia
Haciendo nulo mi derecho.

Te pregunté a ti Oh muerte!,
Porque fui entonces elegido,
En tránsito, paso al olvido
O de principiante la suerte.

Me respondiste indignada
En coloquio y sin sentido
La razón de ser el escogido
Mártir de muerte anunciada.

Permanecí, en fatídico atraso,
De viaje por el purgatorio,
Trance de alma, migratorio.
Esquivando el cielo, a su paso.

-- Insistente, mas preguntas?
Escoge el ángel de tu alma
En la fantasía de la calma
Tras el limbo de las cuentas

Voy de blanco sin pecado
Con el espíritu fino cantante
Un religioso penitente
En pecho, Dios vivo crucificado.

Temido el que anuncia cautiverio,
Produce, miedo,  pena y zozobra
Representa tras luz, una sombra 
En el hábitat del cementerio

Me llevo las ideas, con decoro.
Un sortilegio de mi cultura
Nada vale en la sepultura
Ni poder, ni orgullo ni tesoro.

Viajarás sin pendientes de valía
Desnudo hasta el punto
Como cualquier otro difunto
Sin regalos de dulce fantasía

Un adiós, suspiro de candelas
Seré únicamente un recuerdo,
Un altar, con flores de Nardo
Un ciprés, oraciones y velas

Una caja de madera labrada
Una lápida de mármol frío
Un novenario de letanía, sombrío
Un testamento, letra empeñada

Un epitafio ya desgastado
Unas fechas determinando edad
No dice nada de tu calidad
Ni huella que hayas dejado.

Los muertos olvidados pasan,
Ya los pájaros en silencio
Los deudos mudos en solsticio
Y los versos son polvo  y vagan