Te
encontré, justo en entraña
En el vaho,
de la oscuridad
Los ojos
secos en profundidad
Pálida
túnica, filo de guadaña.
Viste de
enfermo, mi lecho
Atizando en
fuego a distancia
Imagen,
dolor de permanencia
Haciendo nulo
mi derecho.
Te pregunté
a ti Oh muerte!,
Porque fui
entonces elegido,
En
tránsito, paso al olvido
O de
principiante la suerte.
Me
respondiste indignada
En coloquio
y sin sentido
La razón de
ser el escogido
Mártir de
muerte anunciada.
Permanecí,
en fatídico atraso,
De viaje
por el purgatorio,
Trance de
alma, migratorio.
Esquivando
el cielo, a su paso.
--
Insistente, mas preguntas?
Escoge el
ángel de tu alma
En la
fantasía de la calma
Tras el
limbo de las cuentas
Voy de
blanco sin pecado
Con el
espíritu fino cantante
Un
religioso penitente
En pecho,
Dios vivo crucificado.
Temido el
que anuncia cautiverio,
Produce,
miedo, pena y zozobra
Representa
tras luz, una sombra
En el hábitat
del cementerio
Me llevo las
ideas, con decoro.
Un
sortilegio de mi cultura
Nada vale
en la sepultura
Ni poder, ni
orgullo ni tesoro.
Viajarás
sin pendientes de valía
Desnudo
hasta el punto
Como
cualquier otro difunto
Sin regalos
de dulce fantasía
Un adiós, suspiro
de candelas
Seré
únicamente un recuerdo,
Un altar, con
flores de Nardo
Un ciprés,
oraciones y velas
Una caja de
madera labrada
Una lápida
de mármol frío
Un
novenario de letanía, sombrío
Un
testamento, letra empeñada
Un epitafio
ya desgastado
Unas fechas
determinando edad
No dice
nada de tu calidad
Ni huella
que hayas dejado.
Los muertos
olvidados pasan,
Ya los
pájaros en silencio
Los deudos
mudos en solsticio
Y los
versos son polvo y vagan